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Empieza este momento haciendo silencio, prepárate por dentro para
encontrarte con Jesús.
Te puede ayudar respirar despacio, siendo consciente de la
respiración.
Comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. En el evangelio de Marcos, Jesús nos dice hoy:
“Dios no es un dios de
muertos sino de vivos”
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Entonces, ¿para qué celebramos durante esta semana la fiesta de Celia Méndez? - Tenemos la certeza de que los que ya no están con nosotros siguen vivos en nuestro recuerdo y en el corazón de Dios y no queremos olvidarnos de ellos - Seguimos aprendiendo de su forma de vivir, de relacionarse con las personas, con Dios… - Somos quienes somos gracias a quienes nos han precedido, gracias a ellos, nuestra historia y nuestra personalidad es como es y queremos agradecérselo.
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¿A quién te gustaría no olvidar? ¿Qué te gustaría agradecer?
Hoy, Señor, te pedimos por las personas que queremos y que ya no
están cerca, entre ellas por Celia, que sus ejemplos nos ayuden a ser las
personas que ellos soñaron que fuéramos. Terminamos rezando el Padrenuestro.
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