Martes, 5 de abril de 2022 - ORACIÓN de la MAÑANA 4º, 5º y 6º de PRIMARIA
¡Buenos días!
Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.
Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)
Ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana:
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Espero que tu respuesta de ayer fuese positiva, si no, no te
desanimes.
Dios todos los días nos da una nueva oportunidad.
Lectura del
evangelio Jn 8, 1-11
Jesús se dirigió al monte de los
Olivos. Por la mañana volvió al templo. Todo el mundo acudía a él y,
sentado, los instruía.
Los letrados y fariseos le
presentaron una mujer sorprendida en adulterio, la colocaron en el
centro, y le dijeron: —Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en
flagrante adulterio. La ley de Moisés ordena que dichas mujeres sean
apedreadas; tú, ¿qué dices? –decían esto para ponerlo a prueba, y tener de
qué acusarlo.
Jesús se agachó y con el dedo se
puso a escribir en el suelo.
Como insistían en sus preguntas,
se incorporó y les dijo: —Quien de vosotros esté sin pecado tire la primera
piedra. De nuevo se agachó y seguía escribiendo en el suelo.
Los oyentes se fueron retirando
uno a uno, empezando por los más ancianos hasta el último.
Jesús quedó solo con la mujer, que
permanecía allí de pie en el centro.
Jesús se incorporó y le dijo:
—Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?
Ella contestó: —Nadie, señor.
Jesús le dijo: —Tampoco yo te
condeno. Ve y en adelante no peques más.
REFLEXIÓN
Jesús
no ha venido a condenar sino a dar vida, y yo: ¿Cómo actúo ante los fallos de
los demás, cómo un juez que condena o como Jesús con misericordia y perdón?
Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.



