Miércoles, 6 de abril de 2022- Oración ESO y Bachillerato
Empezamos nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este momento tan importante.
Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.
Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)
Ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana:
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Hoy nos acercamos a otro
personaje: PILATOS, EL QUE SE LAVA LAS MANOS. Escucha con atención su papel y postura en la pasión:
Cuando estaban reunidos, les
preguntó Pilato: —¿A quién queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús,
llamado el Mesías? Pues le constaba que lo habían entregado por envidia.] Entre
tanto los sumos sacerdotes y los senadores persuadieron a la multitud para que
pidieran la libertad de Barrabás y la condena de Jesús. El gobernador tomó la
palabra: —¿A quién de los dos queréis que os suelte? Contestaron: —A Barrabás.
Respondió Pilato: —¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías? Contestaron todos:
—Crucifícalo. Él les dijo: —Pero, ¿qué mal ha hecho? Sin embargo ellos seguían
gritando: —Crucifícalo. Viendo Pilato que no conseguía nada, al contrario, que
se estaban amotinando, pidió agua y se lavó las manos ante la gente diciendo:
—No soy responsable de la muerte de este inocente. Allá vosotros. Entonces les
soltó a Barrabás, y a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo
crucificaran.
Pilatos, en este relato, se lava
las manos como señal de que no se hacía responsable. Pilatos se vuelve indiferente,
injusto, lo que sucede no va con él, y no quiere responsabilidades. ¿Alguna vez
tú, aunque sin lavarte las manos, has evitado la responsabilidad porque te
suponía una incomodidad, porque no querías problemas, porque sentías que no iba
contigo lo que pasaba? Piensa, cuéntale al Señor alguna situación en que te
hayas vivido así. Piensa cuánto te afecta el hambre en el mundo, cómo te sitúas
ante el sufrimiento de tantas personas desplazadas por la guerra, tanta gente
que tiene que dejar su país y afrontar los peligros del camino, cuánto te duele
el que haya personas en nuestras ciudades que no tengan un techo, una vivienda
digna donde habitar y donde refugiarse en días fríos como los que hemos pasado…
Vamos a pedirle al Señor que no
nos hagamos indiferentes como Pilato. Vamos a pedirle que hoy nos duelan las
injusticias, que vivamos con los ojos y el corazón abierto para sentir con los
otros, para hacernos prójimos. Porque igual que pasó con él, quienes no hacemos nada, también somos cómplices del dolor de los inocentes, queramos o no... no implicarse, quedarse al margen, lavarse las manos como él es permitir la injusticia que sufren otros.
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…



