Miércoles, 1 de junio de 2022- Oración ESO y Bachillerato

 Empezamos nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este momento tan importante.

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…

Se ha terminado el mes de mayo y hemos coronamos a María como nuestra Reina, pero ella se queda presente en nuestra historia y nos invita a seguir haciendo de nuestra vida algo realmente interesante. Por eso, hoy agradecemos lo vivido, las personas que en todo el mundo festejaron a esta gran mujer y rezamos con ella la oración que María canta en el evangelio de Lucas:



Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán 

todas las generaciones,

porque el Poderoso

ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Hoy podemos preguntarnos: ¿Qué nos hace realmente cantar de alegría?

¿De qué estamos agradecidos, por qué motivos nos felicitan los demás?

¿Dónde encontramos a Dios?

¿Dónde estamos haciendo a Dios visible en la historia de nuestro mundo?

(Silencio)


Una vez más ponemos en tus manos de madre y amiga, nuestras alegrías, nuestras penas y la huella que estamos dejando en nuestro mundo, que sea cada vez más parecida a la que Tú dejas en cada persona, huellas que dejan vida y alegría, encuentro, sencillez, que también nosotros seamos para los demás un lugar al que volver, donde sentirse como en casa.

Terminamos la oración EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…

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