Miércoles, 1 de junio de 2022- Oración ESO y Bachillerato
Empezamos nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este momento tan importante.
Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.
Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Hoy podemos preguntarnos: ¿Qué nos hace realmente cantar de alegría?
¿De qué estamos agradecidos, por qué motivos nos felicitan los demás?
¿Dónde encontramos a Dios?
¿Dónde estamos haciendo a Dios visible en la historia de nuestro mundo?
(Silencio)
Una vez más ponemos en tus manos de madre y amiga, nuestras alegrías, nuestras penas y la huella que estamos dejando en nuestro mundo, que sea cada vez más parecida a la que Tú dejas en cada persona, huellas que dejan vida y alegría, encuentro, sencillez, que también nosotros seamos para los demás un lugar al que volver, donde sentirse como en casa.



