Oración de la mañana ESO y Bach- Martes, 15 de noviembre de 2022

 Empezamos nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)

Comenzamos la oración EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…

Nos dice el evangelio según san Lucas (18, 35-43):

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.»
Entonces gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»
Él dijo: «Señor, que vea otra vez.»
Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te ha curado.»
En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.



A veces, vamos por la vida mendigando cariño, atención, respeto... nos quedamos al borde del camino y esperamos a que alguien nos haga caso... A veces también somos ciegos, no físicamente, pero sí a la realidad de la vida, se nos olvida mirar a nuestro alrededor, se nos olvida atender a quienes nos necesitan, vamos a lo nuestro y nos perdemos tantas, tantas cosas... Pero cuando Jesús pasa por nuestro lado la realidad se transforma, se vuelve de color, de sentido, de vida e incluso lo más pequeño es motivo de disfrute.

¿Cuáles son tus cegueras? ¿A qué esperas cuando te quedas al margen de la vida? 

Hoy te pedimos, Señor, que recobremos la vista, que nos pongamos en pie y le sigamos, ojalá nuestra vida sea para otros motivo de alabanza.


TERMINAMOS NUESTRA ORACIÓN, en el nombre de Dios que nos invita a ver. En el nombre del Padre, del Hijo y del  Espíritu Santo.


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