ORACIÓN DE LA MAÑANA (ESO Y BTO) - 6 DE NOVIEMBRE DE 2025

¡Buenos días!

Empezamos nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este momento tan importante.

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces).

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…

 

Comenzamos la mañana escuchando un fragmento del Evangelio según San Lucas:

     En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
     «Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
     Jesús les dijo esta parábola:
     «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
     “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
     Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

 

     A veces sentimos que, si hacemos las cosas bien, nadie lo nota, y que quienes se equivocan reciben más atención. Pero Jesús nos recuerda que Dios es un Padre que no se rinde con nadie. Él busca a quien se ha perdido, no para reprocharle, sino para abrazarlo y devolverle la alegría.

     En nuestro mundo, donde muchos se sienten solos o sin rumbo, esta parábola nos invita a mirar con compasión, a no juzgar y a ser como Jesús: personas que no abandonan a nadie, que celebran cuando alguien vuelve y que aman sin condiciones.

Y tú, ¿alguna vez te has sentido como la oveja perdida, alejado o fuera de lugar? ¿Qué o quién te ayudó a volver?

¿Y te has sentido alguna vez como una de las “noventa y nueve”, haciendo lo correcto pero sin sentirte valorado? ¿Cómo reaccionaste?

     Señor, te pedimos por quienes se sienten solos o alejados, para que encuentren en nosotros tu amor y acogida; y danos un corazón que busque al que sufre, que perdone y se alegre siempre por el bien de los demás. 

     Terminamos la oración EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…

 


 

 


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