ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 19 DE MAYO DE 2026
¡Buenos días!
Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.
Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana:
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
En esta semana en la que nos centramos en María, Madre de la Paciencia, comenzamos la mañana recordando una frase de Celia Méndez en la que nos habla de lo que significa la paciencia; la frase dice así:
“La paciencia es saber esperar con calma, confiar
“Saber esperar con calma”
significa no enfadarnos cuando algo tarda más de lo que queremos. Cuando
estamos deseando que llegue nuestro turno en un juego o cuando el profesor no
me elige para corregir en voz alta una actividad; ser pacientes es aprender a
esperar sin protestar ni discutir.
“Confiar” quiere decir creer
que, aunque algo cueste, al final saldrá bien. A veces estudiamos mucho y no
conseguimos la nota que esperábamos, o entrenamos para mejorar en un deporte y
tardamos en conseguirlo. La paciencia nos ayuda a no rendirnos y a seguir
adelante con alegría.
Y “seguir haciendo el bien aunque
las cosas no salgan enseguida” significa continuar ayudando, obedeciendo y
esforzándonos, aunque no veamos resultados rápidos. Por ejemplo, cuando
ayudamos en casa todos los días, sin que nadie nos lo recuerde, o cuando
intentamos ser amigos de alguien que está triste o solo, aunque al principio no
responda.
María es un gran ejemplo de
paciencia. Supo confiar en Dios y esperar con serenidad en los momentos fáciles
y también en los difíciles. Celia Méndez también nos enseña que ser pacientes
nos ayuda a crecer como personas buenas, tranquilas y alegres.
Con María y con Celia podemos
aprender a ser niños pacientes: que saben esperar, que no se rinden y que
siguen haciendo el bien cada día.
Señor, ayúdanos a ser pacientes como
María y Celia.
Terminamos la oración rezando juntos a María, Madre de la Paciencia: DIOS TE SALVE MARÍA…
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…



