ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 25 DE MAYO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 
 

Comenzamos la semana con el eco de la Fiesta de Pentecostés que celebramos ayer, y escuchamos el Evangelio de San Juan:

 
     Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”.
     Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”.
     Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

 

     En este fragmento del evangelio vemos cómo Jesús, incluso después de su resurrección, busca tranquilizar a sus discípulos y darles una misión importante. Al decirles "Paz a vosotros" y mostrarles sus heridas, Jesús les transmite confianza y esperanza.

     Jesús les regala el Espíritu Santo, que les da fuerza, alegría y valentía para seguir ayudando a los demás y hablar del amor de Dios. También les enseña a perdonar y a llevar paz a las personas.
     El día de Pentecostés es una fiesta muy alegre porque celebramos que el Espíritu Santo nos acompaña siempre y nos ayuda a hacer el bien, a no rendirnos y a seguir adelante incluso cuando estamos tristes o tenemos dificultades. Nos recuerda que, como discípulos, también estamos llamados a compartir paz, amor y perdón en nuestro día a día.
 

     Hoy te pedimos, Señor, que nos des la alegría y la valentía de los discípulos para llevar tu paz y tu amor a todas las personas que nos rodean.


      Y en este mes de mayo recordamos también a María, Madre de la Esperanza, que siempre confió en Dios y nos enseña a vivir con alegría, amor y esperanza en el corazón.


Terminamos la oración rezando juntos a María, Madre de la Esperanza: DIOS TE SALVE MARÍA…

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.

María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 



 

 


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