ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 28 DE MAYO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Esta semana hablamos de María, Madre de la Esperanza. Hoy comenzamos la mañana con un cuento que se titula: “Lucía aprende a esperar”.

     Había una vez una niña llamada Lucía que vivía en un pequeño pueblo rodeado de campos de flores. A Lucía le encantaba cuidar el jardín de su abuela. Cada mañana regaba las plantas, quitaba las malas hierbas y esperaba ver crecer las flores más bonitas.

     Un día, llegó una gran tormenta. El viento sopló muy fuerte y la lluvia cayó sin parar. Cuando Lucía salió al jardín al día siguiente, vio que muchas flores estaban caídas y la tierra estaba llena de barro.
     La niña se puso muy triste.
     —Todo mi esfuerzo no ha servido para nada —dijo con lágrimas en los ojos.
     Su abuela la abrazó con cariño y le mostró una pequeña semilla que tenía en la mano.
     —Mira esta semilla, Lucía. Aunque ahora no veamos nada, dentro de ella hay vida. Solo necesita tiempo, cuidado y esperanza.
     Lucía no entendía del todo, pero decidió seguir cuidando el jardín. Pasaron algunos días de sol y, poco a poco, empezaron a salir pequeños brotes verdes entre la tierra mojada.
     Entonces la abuela sonrió y dijo:
     —La esperanza es confiar en que, incluso después de la tormenta, Dios sigue haciendo crecer cosas buenas.
     Lucía aprendió que la esperanza no es pensar que nunca habrá problemas, sino creer que, con amor y confianza, siempre puede volver a florecer algo hermoso.
     Desde aquel día, cada vez que veía una flor abrirse, recordaba a la Virgen María, que supo esperar y confiar en Dios incluso en los momentos difíciles.
 

     La esperanza es como una semilla: aunque no veamos resultados enseguida, si confiamos y seguimos haciendo el bien, algo hermoso crecerá en nuestro corazón.

     María, enséñanos a tener esperanza en los momentos difíciles, a confiar en Dios y a seguir sembrando amor y alegría cada día.

 

Terminamos la oración rezando juntos a María, Madre de la Esperanza: DIOS TE SALVE MARÍA…

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.

María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 


 


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