ORACIÓN DE LA MAÑANA (EI, 1º Y 2º EP) - 12 DE MAYO DE 2026
¡Buenos días!
Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.
Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana:
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Esta semana hablamos de María, que es la Madre de la oración. Hoy recordamos una frase de Marcelo Spínola en la que nos habla de la oración. La frase dice así:
“La oración es la fuerza del alma y el alimento del corazón.”
Cuando Marcelo Spínola dice que
la oración es “la fuerza del alma”, nos quiere enseñar que Jesús nos ayuda
cuando estamos tristes o preocupados.
Cuando nos enfadamos, cuando tenemos miedo o cuando algo no nos sale bien, hablar
con Jesús nos da paz y nos ayuda a sentirnos mejor.
“El alimento del corazón” significa
que la oración nos ayuda a ser buenos.
Cuando rezamos, aprendemos a compartir, a pedir perdón, a ayudar y a querer más
a los demás; poco a poco, nuestro corazón se hace más grande y más bueno.
Rezar es hablar con Jesús, como
hablamos con alguien que nos quiere mucho. También es darle gracias a Dios,
contarle lo que sentimos y escucharle en el silencio. Podemos rezar en casa, en
el cole, antes de dormir o en cualquier momento del día.
María es Madre de la oración
porque siempre hablaba con Dios y confiaba en Él. María también nos enseña que
rezar nos ayuda a vivir con alegría y paz.
Con María y con Marcelo podemos
aprender a hablar con Jesús cada día y a sentir que Él siempre nos acompaña.
Señor, ayúdanos a rezar con alegría y con un corazón bueno, como María y Marcelo.
Terminamos la oración rezando juntos a María, Madre de la Oración: DIOS TE SALVE MARÍA…
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…



