¡Buenos
días!
Empezamos
nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos
distraiga en este momento tan importante.
Vamos dejando
nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda
recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo
de Dios.
Cerramos
nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire,
lo soltamos despacito… (3 veces).
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL
ESPÍRITU SANTO…
Comenzamos la
oración escuchando el Evangelio según San Juan:
“En aquel tiempo, Jesús dijo a
sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las
pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá
guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá
lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me
glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo
que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo
comunicará a ustedes".
En este Evangelio Jesús habla a sus
discípulos les anuncia la venida del Espíritu Santo, al que llama “el Espíritu
de la verdad”. Por eso promete que este los acompañará y los guiará poco a poco
hacia la verdad completa. Este mensaje también es para nosotros. Muchas veces
no entendemos lo que Dios quiere en nuestra vida, sentimos dudas o miedo, pero
el Espíritu Santo sigue actuando en nuestro corazón, iluminándonos a través de
la oración, la Palabra de Dios y las experiencias de cada día.
Ahora
pregúntate a ti mismo…
¿Buscas
la sinceridad y la humildad en tu vida diaria o te dejas llevar por las mentiras?
¿Dejas que Jesús transforme mi manera de
pensar y actuar?
Señor,
te pedimos que nos acompañes y nos guíes para que no nos dejemos llevar por
aquello que nos aleja de ti.
Terminamos la
oración EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Buen día!