ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 15 DE JUNIO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Comenzamos la mañana escuchando el Evangelio según San Mateo que se escuchó ayer:

     En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
     «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. […]
     A los Doce los envió Jesús con estas instrucciones:
     «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

 

     Jesús veía a la gente cansada y triste, y sentía compasión por ellos. Por eso, envió a sus discípulos para ayudar, curar y anunciar la Buena Noticia.

     Al final les dijo algo muy importante: «Gratis habéis recibido, dad gratis». Con esta frase, Jesús nos recuerda que muchas cosas buenas que tenemos —el amor de nuestra familia, la amistad, la salud, la fe o los talentos— son regalos que hemos recibido sin pagar nada. Por eso también nosotros debemos compartirlos con los demás sin esperar recompensa. Cuando ayudamos, escuchamos o somos generosos, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y haciendo presente su Reino.
 

     Piensa un momento…

¿Qué dones o regalos has recibido tú de Dios?

¿Cómo puedes compartir esos regalos con los demás?

 

     Jesús, gracias por todo lo que nos das. Ayúdanos a compartir nuestros dones con alegría y a ayudar a los demás sin esperar recompensa. Que sepamos dar gratis, como tú nos enseñaste. Amén.

 

Terminamos la oración rezando juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.

María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 


 


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