¡Buenos
días!
Nos
serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni
nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos
dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra
espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es
regalo de Dios.
Cerramos
nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire,
lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la
cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y
esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora,
que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de
la mañana:
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Esta semana la dedicaremos a trabajar la Campaña del Domund; por eso, a lo largo de la semana conoceremos la labor de distintos misioneros.
Hoy comenzamos
la mañana conociendo a Eulalia Giraldo, una misionera madrileña que vive en
Togo, en África. Allí acompaña a personas que quieren conocer mejor a Jesús y
ayuda a formar comunidades cristianas.
Cuando Eulalia llegó a Togo descubrió que
ser misionera no significaba solamente hablar de Jesús. Significaba también
estar con las personas, conocerlas, escucharlas y caminar junto a ellas.
Eulalia sabe que muchas personas son
diferentes por su idioma, sus costumbres o su manera de vivir. Pero también ha
descubierto que hay algo que todos tenemos en común: todos necesitamos
sentirnos queridos y todos podemos formar parte de una misma familia.
Eulalia explica que, cuando los cristianos
se reúnen para escuchar la Palabra de Dios y celebrar la Eucaristía, forman una
comunidad que une a todos. Para Eulalia, ser misionera es ayudar a que las
personas descubran que Jesús está cerca y que nadie está solo.
Piensa un momento…
¿Hay alguna
persona en mi clase con la que me cuesta estar o que quizás necesita que me
acerque a ella?
Jesús, te pedimos por todos los misioneros
que ayudan a formar comunidades donde las personas se sienten acogidas y
queridas. Enséñanos a construir una clase en la que nadie se sienta solo.
Repetimos juntos el lema del Domund: “Uno en
Cristo, unidos en la misión”
Y terminamos la oración rezando
juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…
Beato Marcelo
Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen
de Loreto, llévanos a Jesús.
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Feliz
día!