¡Buenos
días!
Nos
serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni
nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos
dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra
espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es
regalo de Dios.
Cerramos
nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire,
lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la
cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y
esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora,
que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de
la mañana:
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Comenzamos la mañana escuchando el
Evangelio según San Mateo que se leyó ayer domingo:
En aquel tiempo, los fariseos llegaron a un acuerdo para comprometer a
Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos
herodianos, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y
que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie,
porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es justo pagar
impuesto al César o no?».
Comprendiendo su mala voluntad, les
dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis?
Enseñadme la moneda del impuesto».
Le presentaron un denario.
Él les preguntó:
«De quién son esta imagen y esta
inscripción?».
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó:
«Pues dad al César lo que es del
César y a Dios lo que es de Dios».
En este texto, Jesús nos enseña que debemos ser sinceros, hacer lo
correcto y cumplir con nuestras responsabilidades.
Por ejemplo, si nos comprometemos a recoger nuestras cosas, debemos
hacerlo sin que tengan que recordárnoslo. También debemos decir la verdad,
aunque a veces nos dé miedo reconocer que hemos cometido un error.
Dar a Dios lo que es de Dios significa quererlo, rezar, ayudar a los
demás y compartir con quienes lo necesitan.
Piensa un momento…
¿Qué puedes hacer hoy en casa o en
el colegio para demostrar que eres sincero y responsable?
Jesús, te pedimos que nos ayudes a decir la verdad y a ser responsables.
Y terminamos la oración rezando
juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…
Beato Marcelo
Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen
de Loreto, llévanos a Jesús.
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Feliz
día!
