¡Buenos
días!
Nos
serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni
nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos
dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra
espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es
regalo de Dios.
Cerramos
nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire,
lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la
cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y
esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora,
que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de
la mañana:
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Comenzamos la
oración de la mañana escuchando esta historia:
Había dos niños que siempre discutían. Uno
decía que el mejor deporte era el fútbol y el otro prefería el baloncesto. A
uno le gustaba leer y al otro jugar al aire libre. Parecía que nunca estaban de
acuerdo.
Un día, la profesora les pidió que
hicieran un trabajo juntos. Al principio les costó ponerse de acuerdo, pero
poco a poco descubrieron que cada uno tenía habilidades diferentes y que podían
ayudarse mutuamente.
Al terminar el trabajo, comprendieron que
no hacía falta pensar igual para llevarse bien y ser buenos amigos.
Jesús también nos enseña a vivir unidos. Jesús
tenía amigos muy distintos entre sí. Cada uno tenía su forma de ser, pero Jesús
les enseñó a quererse, a ayudarse y a caminar juntos.
En nuestro colegio también somos
diferentes. No siempre tenemos los mismos gustos ni pensamos igual. A veces
podemos enfadarnos, pero eso no significa que tengamos que dejar de ser amigos.
Escuchar a los demás, respetar sus opiniones y tratarnos con cariño también son
formas de demostrar nuestro amor.
En el Nuevo Testamento, San Pablo nos
recuerda en su carta a los Efesios: «Sed humildes
y amables; sed comprensivos, sobrellevándoos mutuamente con amor».
Estas palabras nos animan a ser pacientes,
a escuchar antes de responder y a respetar a quienes piensan de manera
diferente a nosotros.
Piensa un momento…
¿Escucho y
respeto a mis compañeros cuando piensan de forma diferente a mí, o quiero tener
siempre la razón?
Jesús, ayúdanos a escuchar, a respetar las opiniones de los demás y a resolver
nuestras diferencias con cariño. Enséñanos a comprender a nuestros compañeros,
a pedir perdón y a valorar lo bueno de cada uno.
Y terminamos la oración rezando
juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…
Beato Marcelo
Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen
de Loreto, llévanos a Jesús.
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Feliz
día!
