¡Buenos
días!
Nos
serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni
nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos
dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra
espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es
regalo de Dios.
Cerramos
nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire,
lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la
cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y
esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora,
que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de
la mañana:
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Comenzamos
la oración de la mañana escuchando un versículo del evangelio de San Mateo.
«Vosotros
sois la luz del mundo»
Este domingo celebramos el Día de Todos
los Santos. Los santos son hombres y mujeres que hicieron de su vida un reflejo
del amor de Dios. Fueron personas como nosotros, con virtudes y defectos,
aciertos y errores, pero que encontraron en Jesús la fuerza para amar, ayudar y
hacer el bien.
Los santos nos enseñan que no hace falta
hacer cosas extraordinarias para ser especiales a los ojos de Dios.
Santo es el
que ama,
santo es el que gasta su tiempo en los demás
santo es el alegre y divertido,
santo es el que pone sus preocupaciones en Dios,
santo es el
que vive atento al hermano,
santo es el
que llora con quien sufre,
santo es el
que regala los detalles,
santo es el
que facilita una tarea,
santo es el
que regala su ternura,
santo es el
que no tiene nada suyo,
santo es el
que trabaja por conseguir justicia,
santo es el
que acoge al que está caído,
santo es el
que festeja la vida con la gente,
santo es el
que adivina lo que necesita el otro,
santo es el
que perdona,
santo es el
que te hace encontrar a Dios,
santo es el
que todo esto lo vive en compañía de Dios.
Piensa un momento…
¿Qué
puedes hacer hoy para ser luz y alegría para los demás?
Señor Jesús, gracias por los santos, que
nos enseñan a vivir con amor y alegría.
Ayúdanos a seguir su ejemplo, a compartir
con los demás, a ayudar a quien lo necesita y a hacer el bien cada día.
Que nuestras palabras y acciones sean una
luz para quienes nos rodean.
Y terminamos la oración rezando
juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…
Beato Marcelo
Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen
de Loreto, llévanos a Jesús.
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Feliz
día!
