ORACIÓN DE LA MAÑANA (1º A 6º EP) - 8 DE OCTUBRE DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Comenzamos la mañana escuchando un cuento que se titula “Pedrito, el caracol y la babosa”

     Pedrito era un pequeño caracol que buscaba un amigo. Viajó durante días hasta llegar a un huerto, pero allí unas babosas se burlaron de su caparazón. Triste, se escondió dentro de su casa.

     Tras unos días de lluvia, salió decidido a buscar otro lugar, pero se encontró con una pequeña babosa asustada: — No te asustes, solo soy un caracol —dijo Pedrito. — Es que llevas una piedra encima... —contestó la babosa temblando. — No es una piedra, es mi caparazón, mi casa. Me protege del frío y de la lluvia. — ¡Ojalá yo tuviera uno! —exclamó la babosa.

     Pedrito le explicó que las babosas no tienen caparazón, pero se ofreció a buscar uno vacío para ella. Buscaron por todo el bosque: uno era gigante y el otro demasiado pequeño. La babosa comenzó a llorar muy triste.

     Entonces a Pedrito se le ocurrió una idea genial:

     — ¡Podemos compartir mi caparazón!

     — ¿De verdad harías eso por mí? —preguntó sorprendida.

     — ¡Claro, eres mi amiga!

     Aquella noche, Pedrito se acurrucó al fondo, la babosa entró a su lado y ambos durmieron protegidos. Así nació una bonita y gran amistad.

 

     En este cuento, Pedrito nos enseña una gran lección: no se guardó lo que tenía solo para él, sino que abrió su casa y compartió su caparazón con quien lo necesitaba. A pesar de que la babosa era diferente y otras babosas se habían burlado de él, decidió ayudarla y ser su amigo.

     Jesús también nos enseña a no excluir a nadie y a amar y respetar a todos, compartiendo nuestro tiempo, nuestras cosas y nuestro cariño. Cuando ayudamos a los demás y hacemos que nadie se sienta solo, demostramos el amor de Dios. Como Pedrito, nosotros también podemos abrir nuestro corazón y hacer un lugar para los demás.

  
     Piensa un momento…

¿Alguna vez has hecho "espacio" en tu grupo de amigos o en el patio para acoger a alguien que estaba solo o triste?

¿Cómo te sentiste al hacerlo?

 

     Jesús, te pedimos que nos ayudes a querer y ayudar a todos, aunque sean diferentes a nosotros.
     Enséñanos a compartir, a ser buenos amigos y a hacer que nadie se sienta solo.


Y terminamos la oración rezando juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

¡Feliz día!   

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