ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 16 DE ENERO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

  

Comenzamos la oración de la mañana escuchando el Evangelio según san Marcos:

     Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:
     «Hijo, tus pecados te son perdonados».

     Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
     «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo uno, Dios?».

     Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo:
     «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?

     Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

     Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
     «Nunca hemos visto una cosa igual».

 

     Esta lectura nos enseña que tener fe y ser buenos amigos es muy importante. Los amigos del paralítico confiaron mucho en Jesús y, aunque era difícil llegar hasta Él, hicieron todo lo posible para ayudar a su amigo.
     Jesús, al ver su fe, no solo lo curó, sino que también le dio fuerzas para levantarse y seguir adelante.
     A veces nosotros también tenemos miedos o problemas que nos impiden avanzar, pero Jesús siempre está cerca para ayudarnos.
 

     Jesús, te pedimos que aumentes nuestra fe, para confiar en Ti, ayudar a los demás y levantarnos cuando nos caemos.

 

     Terminamos la oración rezando juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.
 

 
 
 
 

Comentarios

Entradas populares