ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 13 DE FEBRERO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Comenzamos la mañana escuchando el evangelio según San Lucas:

     En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. 
¡Poneos en camino! […]

     Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».

 

     Este Evangelio nos recuerda algo muy bonito: Dios cuenta con nosotros siempre. Él no solo quiere un mundo mejor, sino que nos invita a ayudar a hacerlo juntos. Nos llama, como a los setenta y dos discípulos, para que hagamos de la Tierra un lugar más justo y feliz.

     Cuando dice que “la mies es abundante y los obreros pocos”, nos quiere decir que hay muchas cosas buenas que hacer: ayudar a los demás, decir palabras amables y hacer cosas que den alegría. A veces parece que somos pocos, pero si cada uno de nosotros hace un poquito, juntos podemos hacer grandes cosas. Por eso, Jesús nos invita a movernos, a no quedarnos quietos, y a empezar por mejorar lo que nos rodea: la familia, los amigos, la escuela.

     Anunciar el Reino de Dios es vivir con alegría, justicia y esperanza, haciendo pequeños gestos valientes todos los días.

Y tú, ¿qué puedes aportar para transformar tu clase hoy?

 
     Señor, ayúdanos a escuchar tu llamada y a ayudar a los demás con valentía y alegría.

 

     Terminamos la oración rezando juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…
Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.
 

 

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