ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 23 DE FEBRERO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Comenzamos la mañana escuchando un versículo del Evangelio según San Mateo de ayer domingo: 

     En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
     El tentador se le acercó y le dijo:
     «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
     Pero él le contestó:
     «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
     Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
     «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
     Jesús le dijo:
     «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
     De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
     «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
     Entonces le dijo Jesús:
     «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
     Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

  

     A través de las tentaciones de Jesús, sabemos que hay muchas cosas cada día que nos alejan de lo importante. Lo que nos parece atractivo a primera vista, lo fácil, pensar solo en uno mismo, lo que no supone esfuerzo, a veces, nos lleva a tomar decisiones equivocadas porque parecen más fáciles.

     Este evangelio nos enseña que, aunque tengamos tentaciones, podemos vencerlas confiando en Dios, como hizo Jesús.

Ahora piensa un momento...

¿Qué tentaciones tienes?
¿Crees que eliges siempre lo fácil?
Cuando eliges, ¿buscas quedar bien o hacer lo correcto?
¿Escuchas a Dios o solo lo que te apetece?

     La Cuaresma es una oportunidad para pararnos, pensar y cambiar. No para ser perfectos, sino para intentar ser un poco mejores cada día.

     En esta primera semana de Cuaresma, pondremos en nuestro camino esta frase:

“Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado”

 

     Hoy le pedimos a Jesús que, como Él, sepamos hacer lo correcto aunque no siempre sea fácil.

 

     Y terminamos la oración cantando juntos: “Cuarenta días caminando…”

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.

María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.
 

 


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