ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 20 DE MARZO DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

En este camino hacia la Pascua, comenzamos la oración de la mañana con la lectura de este cuento que se titula “El puente”

     Isabel y Marcos eran amigos desde que eran pequeños. Siempre estaban juntos: jugaban, hacían los deberes, se contaban secretos y se reían sin parar. Parecía que nada podría separarlos.

     Pero un día ocurrió algo inesperado. Marcos escuchó a otros compañeros decir que Isabel había hablado mal de él. Sin preguntarle si era verdad, se enfadó mucho y decidió dejar de hablarle. Isabel, al ver que su amigo la ignoraba sin explicación, se sintió triste y también se alejó.
     Pasaron los días…. Ninguno de los dos quería dar el primer paso. El enfado se convirtió en orgullo, y cada uno pensaba: “Si él/ella no viene, yo tampoco”.
     Un día, el abuelo de Isabel la invitó a dar un paseo por el campo. Mientras caminaban, le contó una historia:
     —Había una vez dos hermanos que se enfadaron tanto que construyeron un muro entre sus casas para no verse nunca más. Pero un día, en lugar de seguir separados, decidieron construir un puente para poder volver a encontrarse.
     Isabel se quedó pensando en esa historia. Entendió que ella también podía construir un “puente”.
     Al día siguiente, con un poco de nervios, escribió una nota y la dejó en la mochila de Marcos. La nota decía: “Hola, ¿podemos hablar?”
     Cuando Marcos la leyó, sintió algo especial. Se dio cuenta de que echaba mucho de menos a su amiga y de que quizá había actuado demasiado rápido.
     Ese mismo día, se encontraron en el recreo. Al principio estaban un poco incómodos, pero poco a poco empezaron a hablar. Descubrieron que todo había sido un malentendido.
     —Lo siento —dijeron casi al mismo tiempo.
     Y sin pensarlo más, se dieron un abrazo fuerte, de esos que arreglan todo.
     Desde ese día, Isabel y Marcos aprendieron algo muy importante: el orgullo puede levantar muros, pero pedir perdón y escuchar al otro construye puentes.

 

¿Alguna vez te has sentido como Isabel o Marcos? ¿Qué pasó?

¿Por qué crees que ninguno de los dos daba el primer paso?

¿Qué pequeño gesto puedes hacer hoy para “construir un puente” con alguien?

 

 

     Señor, en este tiempo de Cuaresma, te pedimos que nos enseñes a construir puentes que nos acerquen a los demás.

 

Y terminamos la oración rezando juntos: PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 




 


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