Buenos días:
Empezamos nuestra oración haciendo
silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este
momento tan importante.
Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez
más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando
el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios.
Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda
nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3
veces).
EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL
ESPÍRITU SANTO…
Comenzamos la
oración escuchando un fragmento del evangelio de san Marcos:
En aquel
tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió
Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu
mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti
mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba
replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo
y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el
entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más
que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo
que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se
atrevió a hacerle más preguntas.
Este Evangelio nos recuerda que lo más
importante en la fe no son solo las normas o los rituales, sino el amor. Amar a
Dios con todo nuestro corazón y amar al prójimo como a nosotros mismos es el
camino que Jesús nos propone.
Un corazón que ama de verdad, que ayuda,
respeta y acompaña a los demás, es lo que agrada a Dios y nos acerca a su
Reino.
¿Qué
puedes hacer tú hoy para amar más a Dios?
¿De qué manera
puedo demostrar este amor hacia los que me rodean?
Señor, ayúdanos a amarte con todo el
corazón y a querer a los demás como a nosotros mismos. Danos un corazón que
sepa ayudar, respetar, perdonar y compartir con todos cada día.
Terminamos la
oración EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Feliz
día!
Comentarios
Publicar un comentario