ORACIÓN DE LA MAÑANA (ESO Y BTO) - 6 DE MARZO DE 2026

¡Buenos días! 

Empezamos nuestra oración haciendo silencio por dentro y por fuera, que nada ni nadie nos distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces). 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Comenzamos la oración escuchando el evangelio según san Mateo:  

     Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 

     En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» 
     Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.» 
     Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo.» 
     Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.» 


     La escena de la Transfiguración no gira en torno a la luz ni al brillo del rostro de Jesús, ni siquiera a la montaña. Dios nos invita a escuchar a su hijo. No pide que le admiremos, ni que hagamos algo espectacular, sino solo escuchar.  

Y tú, cuando tienes que elegir algo importante, ¿a quién escuchas?

Y cuando quieres decir algo importante, ¿quién te escucha a ti?  

 

     Te pedimos, Señor, que nos enseñes a confiar en ti cuando sintamos la presión de elegir lo fácil. Danos libertad para decir que no a lo que nos domina y fuerza para servirte solo a ti.  

 

Terminamos la oración EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

¡Feliz viernes! 

 


 

 

 


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