ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 20 DE ABRIL DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Seguimos en esta semana de Pascua recordando los encuentros de Jesús Resucitado. Hoy escuchamos un fragmento del evangelio según San Lucas que se leyó ayer, que nos recuerda lo que les pasó a los discípulos de Emaús.

     Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
     «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

     Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
     Pero él desapareció de su vista.
     Y se dijeron el uno al otro:
     «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
     Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
     «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
     Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

     En este Evangelio, los discípulos le piden a Jesús que se quede con ellos. Jesús camina con nosotros, aunque no siempre lo veamos. Al compartir y escuchar su palabra, nuestro corazón se llena de alegría y descubrimos que está vivo y nos acompaña siempre.

 

Piensa hoy si conoces a alguien que necesitaría que el Señor se acercara a él, le regalara su paz, su alegría o su fortaleza. 

¿A quién le pides a Jesús que se acerque? Pide por esa persona, ponla en tu corazón.

 

     Jesús, te pedimos que te acerques a las personas que queremos y que están tristes o solas. Quédate con ellas, acompáñalas, dales tu alegría, tu paz y ayúdales a sentir tu amor.

 

Terminamos la oración cantando “Vive”

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…

 



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