ORACIÓN DE LA MAÑANA (3º A 6º EP) - 24 DE ABRIL DE 2026

¡Buenos días! 

Nos serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni nadie te distraiga en este momento tan importante. 

Vamos dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es regalo de Dios. 

Cerramos nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire, lo soltamos despacito… (3 veces) 

Cae en la cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y esperando que también lo escuches a Él. 

Y ahora, que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de la mañana: 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 

Comenzamos la oración de la mañana escuchando este cuento:

     Había una vez un padre y un hijo que vivían en el campo y se dedicaban a cuidar caballos. El padre era sabio y tranquilo; el hijo, joven e impulsivo. Un día, el padre le pidió que llevara los animales a pastar junto al río y regresara al atardecer.

     Cuando el muchacho volvió, estaba preocupado.
     —¡Qué mala suerte! —dijo—. Algunos caballos se han escapado.
     El padre respondió con calma:
     —No sabemos si es mala suerte o buena suerte. Confía en Dios.
     Pasaron unos días y los caballos regresaron acompañados de otros más. El hijo se alegró mucho.
     —¡Qué buena suerte! Ahora tenemos más caballos.
     Pero el padre volvió a decir:
     —No sabemos si es buena suerte o mala suerte.
     Como había demasiados animales en poco espacio, un día uno de los caballos pateó al hijo y le rompió una pierna.
     —¡Qué mala suerte! —se quejó el joven.
     El padre repitió:
     —No sabemos si es mala suerte o buena suerte.
     Poco después, el rey llamó a todos los jóvenes para ir a la guerra. Sin embargo, el hijo no fue porque tenía la pierna rota.
     Entonces comprendió que las cosas no siempre son lo que parecen y que debemos aprender a confiar y esperar antes de juzgar lo que nos sucede.

 

     A veces, algo que parece malo al principio puede traer algo bueno después. Los amigos de Jesús estaban tristes y asustados, pero cuando supieron que había resucitado, recuperaron la alegría y el valor. Este cuento nos enseña que Dios siempre está con nosotros, nos ayuda y nunca nos deja solos.

 

     Señor, ayúdanos a confiar en ti, a tener paciencia y a descubrir lo bueno incluso en los momentos difíciles.

 

Terminamos la oración rezando juntos PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO… 

Beato Marcelo Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen de Loreto, llévanos a Jesús.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO… 

 


 

 

 


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