¡Buenos
días!
Nos
serenamos, hacemos silencio por dentro y por fuera, no permitas que nada ni
nadie te distraiga en este momento tan importante.
Vamos
dejando nuestro cuerpo cada vez más quieto. Nos sentamos correctamente, nuestra
espalda recta, los pies tocando el suelo, enraizados con nuestro planeta que es
regalo de Dios.
Cerramos
nuestros ojos, y ponemos toda nuestra atención en la respiración… Cogemos aire,
lo soltamos despacito… (3 veces)
Cae en la
cuenta de que Dios está contigo, escuchando lo que hoy le quieres decir y
esperando que también lo escuches a Él.
Y ahora,
que nos encontramos tranquilos y serenos, podemos comenzar nuestra oración de
la mañana:
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
Hoy, 7 de
octubre, celebramos una fiesta muy especial en la Iglesia: el Día de Nuestra
Señora del Rosario.
El Rosario no es solo repetir palabras y
oraciones; es una oración muy bonita para rezar a nuestra Madre del Cielo y
recordar junto a ella los momentos más importantes de la vida de Jesús.
Al rezar cada Avemaría de su rosario,
ponemos en sus manos nuestras penas, nuestra fe, nuestras alegrías y nuestro
deseo de paz.
Cada Avemaría es como una florecita que le
regalamos con mucho cariño; por eso, hoy vamos a regalarle un pequeño ramo de
rosas espirituales con nuestra oración.
Porque María es el camino seguro que nos
conduce a Jesús. María siempre nos ayuda a estar cerca de Jesús. Ella fue su
madre y nos enseña a confiar en Él, a escucharle y a quererle cada día un
poquito más.
Hoy queremos decirle que la queremos y y le pedimos que nos cuide con esta oración:
Virgen María,
ayúdanos a querer mucho a Jesús.
Cuida de
nuestras familias y de las personas que nos quieren.
Cuida de todos
los niños, especialmente de los que están tristes, enfermos o se sienten solos.
Cuida de
nuestro colegio, de nuestros profes y de todas las personas que trabajan aquí.
Ayúdanos a
compartir, a pedir perdón y a ser buenos amigos.
María,
enséñanos a tener un corazón bueno y generoso.
Ayúdanos a no olvidarnos de las personas que necesitan nuestra ayuda y a llevar
alegría allí donde estemos.
Amén.
Y terminamos la oración rezando
juntos: DIOS TE SALVE MARÍA…
Beato Marcelo
Spínola, acompáñanos en nuestro caminar.
María, Virgen
de Loreto, llévanos a Jesús.
EN EL
NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO…
¡Feliz
día!
